Una etapa tipo-Tour con kilometraje, dureza tremenda, desnivel, puertos largos, puertos con fuertes pendientes y un colofón descomunal en el puerto de la Cubilla, con sus casi 30 kilómetros. Una etapa que levantaría a cualquier aficionado al ciclismo del sofá, que causaría estragos en el pelotón y que es la respuesta a todo aquel que dice que en España no hay montaña.