En el año 2002, Unipublic, empresa organizadora de la Vuelta a España diseñó un recorrido espectacular. Con contrarrelojs, abundante media montaña y una etapa reina a la altura del puerto más importante de España, el Angliru. Tras colocar Cobertoria y Cordal el primer año (1999), al año siguiente, debido a las obras del primero (la Cobertoria), se cambió este paso montañoso por el de la Colladiella, un digno sustituto, aunque con números inferiores. No contentos con el diseño del año 2000, ese 2002 se programaron dos puertos realmente impresionantes, aunque muy diferentes entre sí. Se trataba del Maravio y el Tenebredo, con los cuales la etapa reina era de una dureza digna de etapa de Tour de Francia. Del segundo de ellos, el Tenebredo, ya he hablado en este blog, pero del segundo, el Maravio, me faltaba un reportaje a la altura de un puerto de esta categoría. Porque esta ascensión, a pesar de no contar con una excesiva altitud (sobrepasa ligeramente los 1000 metros), cuenta con un kilometraje, un desnivel y unas pendientes que la hacen ciertamente temible.

Comienza el puerto del Maravio, por la vertiente norte, en la localidad de San Pedro de los Burros, municipio de Grado. El inicio es suave, sin rampas dignas de mención (en torno al 2-3%), aunque de pronto aparecen rampas (al 7-8%) que ya nos van a obligar a esforzarnos. Será lo más duro de esta primera parte de la subida, que finaliza en la localidad de El Llanón. Una fase de una extraordinaria belleza, como será todo el puerto, que podremos disfrutar debido a la escasa pendiente ya reseñada. Allí en el Llanón dejaremos a la derecha la carretera que desciende de Santianes y Dolia (en pleno puerto de la Corredoria, otro de los colosos asturianos olvidados) e iniciaremos un descenso bastante abrupto que nos situará en la Vega Villaldín. Será un kilómetro y medio que nos servirá de recuperación y mentalización para lo que se nos viene encima, que no es poco. Allí, en Vega Villaldín cambiamos a la otra ladera de la montaña en busca del concejo de Yernes y Tameza. Y es que esta segunda fase poco tiene que ver con la anterior pues las pendientes ya no descienden del 5% casi en ningún momento. El puerto es extraordinariamente bello en esta zona, transitando por una zona arbolada que proporciona abundantes sombras en los calurosos días de verano. Tras algo más de 3 kilómetros dejamos a un lado la carretera que sube a Yernes (con dos kilómetros de extraordinaria dureza). La pendiente sigue sin dar tregua, aunque lo peor aún estar por llegar. Ocurrirá a partir de Villabre, cuando la arboleda se despeje y nos deje ver la inmensidad de este puerto. Majestuoso, colosal, el Maravio es todo un puzzle de sensaciones fantásticas. Y llega el tramo decisivo del puerto, aquí, en Villabre, al dejar a la izquierda la carretera que sigue hasta el pueblo y tomar la del puerto del Maravio, a la izquierda. Con más de 14 kilómetros de ascensión nos vamos a “tropezar” con una tremenda rampa que alcanza el 12%. La carretera se vuelve a meter entre árboles, una manera de “esconder” toda la dureza. Tras un leve descanso, de apenas 50 metros, después de la brutal rampa (la del 12%) con la que se inicia la fase decisiva, la carretera vuelve a inclinarse y ahora ya sin remedio. Las pendientes al 13, al 14 e, incluso, al 15% se suceden, con curvas de herradura e interminables tramos rectos que merman psicológicamente a todo cicloturista. Pero tras la tempestad llega la calma y la pendiente decrece. La parte superior del puerto es una sucesión de falsos llanos, aunque la mayoría con pendiente ascendente. Aún nos encontraremos con algunas rampas sobresalientes (del 9-10%) que acabarán de limar todas nuestras fuerzas poco antes de llegar a la cima del puerto. Una cima que es difícil de encontrar, pues no existe ningún cartel indicador de la misma. Se sitúa unos doscientos metros antes del desvío que nos encontraremos a la derecha hacia Villamayor. Valga esto como referencia.

Y ahora unas imágenes de la subida:


Pincha en el enlace para ver la subida en Google Maps: