Hautacam 


Cuando un día de julio de 1994, tras el impacto de la crono de Bergerac, aquella en la que Indurain había enviado al pozo de la historia a sus rivales más inmediatos, el Tour de Francia programó la subida a Hautacam pocos podrían pensar que se iba a convertir en una de las míticas y clásicas. Porque el Tour ha estrenado muchas desde entonces, pero ninguna cuenta con una sucesión de episodios que se han convertido en icónicos de la carrera francesa... Aquel día, en su primer acto, vimos, por primera vez al Indurain vestido de amarillo atacar sin piedad con Luc Leblanc pegado a su rueda y escaladores del tamaño de Pantani, Virenque, Chiappucci o su "archienemigo" (en el Tour) Tony Rominger eran soltados sin piedad por el navarro.
No quedó ahí la cosa, en ese año 1994... Porque si mítico fue su estreno, su segundo envite es, seguramente, el capitulo más recordado: fue aquel en el que  Bjarne Riis soltó, a plato, a sus rivales, incluido un Indurain que buscaba recomponerse en lo que se preveía como su "Sexto Tour":

Aquella subida de Riis aún da que hablar y mereció un reportaje, en 2016, en esta misma web.

Epopéyicos, miticos, legendarios, históricos, los ascensos a Hautacam guardan una mística que se acercan, sin duda, a los protagonizados por Alpe D'Huez o el mismísimo Mont Ventoux.


¿Cómo no recordar el capítulo de 2022?

La subida a Hautacam arranca de las estribaciones de Argeles-Gazost, localidad cercana también a Soulor (y Aubisque), además de Spandelles. En concreto la subida en sí arrancaría del cruce entre las carreteras D-913 y D-100, transcurriendo la subida por esta carretera, la cual se prolonga durante 16 kilómetros y remontando un desnivel superior a los 1200 metros. Los primeros compases de la subida son los más suaves sin duda, hasta un par de cruces seguidos que nos conducen, en el primer kilómetro, a lo que sería el inicio oficial (donde podemos encontrar el cartel con la altimetría del Tour de Francia y el inicio del "camino a la victoria de Luc Leblanc", el cual se relata a lo largo y ancho de la subida. Basta recordar que Leblanc, Campeón del Mundo de Fondo en Carretera también en 1994, fue el primer vencedor en esta cima en la que superó, además, a Miguel Indurain, dominador del ciclismo en aquellos tiempos. A partir de ahí, de Ayros-Arbouix la subida entra en una dinámica de regularidad en la dureza y largos tramos rectilíneos con pendientes que alcanzan  en torno al 12%. Esa dinámica se rompe a partir de Artalens en donde podemos decir que se cierra el primer tercio de ascensión, pasando después a una fase más dura y en donde vamos a atravesar  un tramo de más de un kilómetro a casi un 11% de pendiente media. La ascensión se va despejando para entrar en unos kilómetros finales abiertos y espectaculares (como veis en las imágenes) y será, entonces, cuando nos demos cuenta de que esto es todo un coloso. Tras algo más de 14 kilómetros alcanzaremos Hautacam, lugar habitual de las metas del Tour de Francia, pero la carretera, en buen estado, se prolonga hasta el col de Tramassel durante más de un kilómetro de franca dureza. Aún seguimos, en la altimetría, hasta el restaurante del mismo nombre (Tramassel), si bien hemos optado por quedarnos con la denominación más conocida de la subida: Hautacam.
Subida, ésta, que puede enlazarse con varios grandes colosos pirenaicos como Aubisque, Spandelles, Tourmalet, Soulor, etc.

Éste es el perfil de la subida:



Y ahora unas imágenes:





La subida, en Google Maps: