Peña Cabarga


Monte dominador de la bahía de Santander, Peña Cabarga, para el ciclismo, es uno de los clásicos del ciclismo cántabro y que recuperó, en la segunda década de este siglo, un protagonismo especial: en la edición de 2011 con el inesperado duelo entre Juanjo Cobo y Chris Froome...



...o el extasis de la etapa de 2016, entre los dos mejores vueltómanos del momento, Chris Froome y Nairo Quintana:



La subida comienza a la altura de una rotonda, en la carretera nacional N-635 entre Astillero y Solares, que nos indica Santiago de Cudeyo y Peña Cabarga. Arrancada muy brusca, con pendientes ya, de pronto, en torno al 10% y que se prolongará durante algo más de tres kilómetros (a los 700 metros dejamos a la derecha la carretera que se dirige a Santiago de Cudeyo). Esta primera parte, con largas rectas cuyas rampas alcanzan el 15% servirán de precioso mirador sobre  la bahía de Santander, un ascensor natural... si hay fuerzas para disfrutarlo, claro. Tras esa primera parte llegará un descansillo que nos adentra en el momento y perdemos la visión tanto de la bahía como del imponente mirador. Será un espejismo puesto que la dureza se manifestará con toda intensidad a continuación... Pasamos junto a una señal indicadora de pendiente del 18% y se sucederán varias herraduras espectaculares. Peña Cabarga ahora parece más lejana que nunca y esas antenas se alejan y vuelven por momentos, mientras el pedaleo es cada vez más pausado y la inclinación mayor. No engaña para nada: lo peor, lo más duro de esta ascensión es, casi, el último kilómetro, allá donde una imponente recta que se va al 18% servirá de trampolín definitivo... Los últimos metros, con sublimes vistas, son todo un deleite, un premio extraordinario tras tanta dureza.

Éste es el perfil de la ascensión:


Y ahora unas imágenes:



La subida, en Google Maps:



Peña Cabarga ha entrado (hasta 2022) en cinco ocasiones en la Vuelta a España, siendo la primera en 1979 y la última en 2016, enlazando, en estos casos, con puertos como Alisas o El Caracol.