Jitu de Escarandi
-el otro rey de Oriente-

Lagos de Covadonga ha sido el gran mito del ciclismo durante muchos años. Situado en el Parque Nacional de los Picos de Europa, en él se han escrito algunas de las más bellas páginas de la Vuelta a España, con las victorias de Marino Lejarreta, Perico Delgado, Lucho Herrera o Laurent Jalabert. En lo que al cicloturismo se refiere, cada año, la Clásica Lagos de Covadonga, organizada por el  Club Cicloturista Navastur, reúne a miles de personas venidas de muchos puntos de España, Europa,... Lagos es el rey, pero cerca geográficamente se levanta un puerto colosal que está llamado a recoger el testigo en el futuro: Jitu de Escarandi.

Nos situamos en la localidad de Arenas de Cabrales, en la carretera que transcurre encajonada entre los Picos de Europa y la sierra del Cuera, para adentrarnos en la carretera que lleva a la ruta del Cares, entre Poncebos y Caín. Los primeros kilómetros son suaves y en muchas altimetrías posiblemente ni los encontreis, pero yo me he tomado la licencia de incluirlos en la gráfica. Una salida del pueblo dura, quizá lo peor de este tramo Arenas-Poncebos, puesto que luego llega un tramo de leve bajada y casi llano. La carretera, encajonada en el desfiladero, es un regalo para la vista, el primero de los muchos que tendremos a lo largo de la ascensión. Y así, tras 6 kilómetros, llegamos a Poncebos y al desvío hacia Sotres y Tresviso, auténtico punto de arranque de la ascensión. No hay duda, ya que la pendiente crece rápidamente, situándose en torno al 8-9%, con rampas puntuales al 13%. Cuatro kilómetros vencidos a golpe de rampas (media superior al 9%), muy cerrados y con tres cortos túneles (en relativo buen estado, en octubre de 2014), un par de curvas de herradura, rampas del 16-17%, pero también algún leve descansillo que nos deja respirar. Y es que el Jitu es, ante todo, un puerto, una ascensión, muy irregular, como podéis comprobar en la gráfica. Esta segunda fase se cerrará poco antes de Tielve, cuando superamos el desfiladero y pasamos a una zona muy arbolada, en la que se sitúa este pueblo. Llega, tras dejar atrás Tielve, el tramo más bello de la ascensión (en mi opinión). Algo más de cuatro kilómetros en donde vamos divisando la carretera trazada en la ladera de la montaña, adentrándose en los Picos de Europa. Mejor disfrutar las imágenes, pero, mejor todavía disfrutarlo sobre la bicicleta (o a pie). Una maravilla de la naturaleza, un puerto colosal... Todo el romanticismo habido y por haber hasta que la carretera vuelve a dar un nuevo giro a la izquierda para encajonarse y trepar hasta Sotres. ¿Y entonces qué estábamos haciendo? Digo trepar porque la ascensión da un giro inesperado (no ya por el sentido de la marcha, sino por la inclinación de las pendientes). Las rampas se van por encima de los dos dígitos bruscamente y a golpe de rampón llegamos a Sotres, donde la pendiente decrece. ¿Acaba ahí todo? Ni muchísimo menos. A la salida del pueblo la carretera empeora notablemente y la carretera se inclina súbitamente: 14, 15, 16, 17, 19... Poco más de un kilómetro hay de Sotres al collado la Caballar, pero nos va a parecer el triple o más. Los datos dicen que hay un kilómetro intermedio al 15,1%, que las rampas llegan al 21%, y las imágenes nos muestran una herradura casi inverosímil. Alcanzaremos la Caballar (se distingue perfectamente no sólo por las cabañas de la cima, sino también por el descenso brusco de la pendiente, la apertura del paisaje y un nuevo cambio de asfalto, con algo más de gravilla) y entraremos en la última fase, que transcurre por una inmensa majada. Muy similar aquí el puerto al Maravio, sin duda, aunque el esfuerzo realizado para superar el tramo anterior aturde de tal manera que cuesta encontrar parecidos. La ascensión finaliza tras superar un tramo de toboganes, con alguna rampa puntual bastante dura, que parece incluso peor por la influencia del viento en esta zona. El Jitu se corona sin cartel, si bien tras unos 200 metros de leve descenso alcanzamos un pequeño aparcamiento desde el cual parte la pista hacia el Salto la Cabra y Bejes. La carretera, por su parte, se adentra en Cantabria (mejorando muy mucho) para alcanzar Tresviso. Absolutamente obligatorio pasar por allí, por ese tramo de carretera, si hemos alcanzado el Jitu. Hace unos años ya os dejé muchas fotografías de lo que allí hay...

El Jitu de Escarandi es un puerto sublime, colosal, impresionante, que, para mí, está al mismo nivel de Gamoniteiru, sin ir más lejos. Una auténtica joya a descubrir.

En cuanto a sus posibilidades de enlazado, como su "hermano" Lagos de Covadonga, adolece de acompañantes de lujo y encadena mal. El más cercano es Ortiguero, un tercera; estando más allá el Torno y la Tornería. Pero Jitu, con sus números, necesita poco para lucir...

Éste es el perfil de la ascensión:


Y ahora unas imágenes de la ascensión:


La subida, en Google Maps: