LA RUTA MADRE

¿El límite? ¿Dónde está el límite? Cuando empecé esta temporada de bicicleta, como muchos de vosotros y de vosotras, me marqué unos objetivos: subir este puerto, hacer aquella ruta, ir a esa Marcha… Pero una cosa es prever lo que vas a hacer y otra muy distinta lo que finalmente acabas realizando…

Lo cierto es que a medida que ha ido avanzando el año me he ido marcando ciertos retos dentro de mis posibilidades, porque yo no soy un ciclista profesional, yo no compito, yo, simplemente, tengo una desbordante afición por la bicicleta y por los puertos de montaña. De ahí que en la mayoría de las fotos que pongo casi siempre pose con la ropa de Altimetrias.net, “Los locos de las cumbres”. Ese es un equipo con el que me siento totalmente identificado. En muchos foros ya he puesto que competí, pero que era malo, malo de solemnidad, así que el capítulo de “correr” no va conmigo. Hago cicloturismo, cicloturismo de alta montaña porque es lo que me gusta. Tal vez a otros les apasione hacer 100 kilómetros llanos a 35 km/h. A mí, no. Me encantan los puertos, me encanta subir, a pesar de que tal vez mi constitución física no sea la de un “escalador”. Pero para eso existen dos soluciones: llevar unos desarrollos “adecuados” y echarle… eso exactamente…

En marzo me propuse ascender Vegarada y culminar una ruta con BTT de más de 130 kms; en mayo llegó el turno de esa “Etapa Tour” con el encadenado Portalet-Aubisque-Portalet, que no pude culminar por la nieve que impedía avanzar sobre los dos últimos kilómetros del mítico puerto pirenaico; en junio vino la “Borrachera de subidas”, una odisea de 184 kilómetros y 4400 metros de desnivel; en agosto fue la “Cuenca’s Extrem”, una apoteósica ruta de 150 kilómetros, 4500 y 15 ascensiones; y, finalmente, en este mes de septiembre ha llegado el culmen… hasta el momento: LA RUTA MADRE, con 9 puertos, 196 kilómetros y 5100 metros de desnivel. Es ésta la que voy a relataros ahora.

La ruta está planeada para el 8 de septiembre, Día de Asturias, día en el que le hago un homenaje ciclista pues por el camino atravieso los concejos de Lena, Quirós, Proaza, Teverga, Somiedo, Belmonte de Miranda, Grado, Yernes y Tameza, Oviedo, Santo Adriano, Morcín y, finalmente, Riosa. Los puertos que paso son los siguientes: Alto de la Cobertoria, San Lorenzo, Corredoria, Santianes (no sé su nombre exacto, pero es una ascensión de 3 kilómetros francamente dura), Yernes (la primera parte se corresponde con un tramo del Maravio, desde El Llanón hasta llegar al cruce en donde se afrontan los dos últimos kilómetros hacia dicha localidad), Reconcos (tras descender Yernes en dirección a Coalla me encontré con dos kilómetros también muy duros antes de enlazar con la carretera que va de Grado a Sama de Grado), Perlavia, Campa Dosango y Cordal.

El perfil de la ruta. El llano no existe en mi diccionario

Me levanto a las 8 de la mañana, pero no será hasta las 9 y cuarto aproximadamente la hora en la que me ponga en marcha. Una pequeña vuelta por Pola me sirve para ir entrando en calor y afrontar la primera subida del día, la Cobertoria, puerto que este año he transitado una veintena de veces… En menos de una hora llego a la cima, en donde, francamente, está “fresquito”.

Aquí arranca la parte dura de la Cobertoria



En la cima de la Cobertoria 

Casi sin parar me voy a por el segundo del día, San Lorenzo. La idea en esta primera fase es no perder excesivo tiempo en paradas, pues la mayor parte del desnivel está concentrada aquí, en estos tres grandes colosos iniciales. Por tercera vez este año logro realizar el encadenado más duro de Asturias, el Cobertoria-San Lorenzo. Regulando al máximo, dosificando las fuerzas, comiendo y bebiendo adecuadamente, llego a la cima de este durísimo puerto en menos de 3 horas, habiendo acumulado en tan corto periodo de tiempo 2000 metros de desnivel.


Villanueva, en mitad del puerto de San Lorenzo

El puerto de San Lorenzo a mis pies

El viento en la cima es fortísimo, lo que me hace extremar las precauciones, aún más, en la bajada. Y entro en los 16 kilómetros más cómodos de todo el día, los que enlazan la carretera de San Lorenzo con la de San Martín de Ondes (y la Corredoria, el tercer puerto del día). Con viento de espalda, pendiente negativa y un asfalto inmejorable, la media de velocidad sube considerablemente, pero llegamos al cruce y se acaban las alegrías. De pronto cruzo un puente y la carretera se mete de lleno en la arbolada.

Aquí empieza el alto de la Corredoria

Puerto precioso éste de la Corredoria

Las primeras rampas de este puerto son ya temibles (en torno al 10-11%), aunque a medida que vamos avanzando suaviza hasta situarse en 7-8%. Los 2-3 primeros kilómetros van remontando la ladera de la montaña en dirección norte, hasta que antes de Ondes, la carretera gira hacia el este. Es esta la zona en la que se encuentran las rampas más duras (del 15 y el 16%), aunque salpicadas por zonas de descanso, al menos en el tramo anterior a San Martín de Ondes, ya que pasado este pueblo la pendiente crece bruscamente: es el kilómetro más duro del puerto. Superado esto la ascensión prácticamente finaliza. Ya tengo un nuevo puerto CIMA, pero a estas alturas del día es casi anecdótico.

En la cima de la Corredoria, otro puerto CIMA

El descenso de la Corredoria, absolutamente precioso

Llevo más de 85 kilómetros y unos 2700 metros de desnivel y lo peor es que el terreno que viene a continuación será la “trampa” que me rompa definitivamente. Y es que la Corredoria no tiene un descenso convencional, sino una sucesión de toboganes hasta llegar a Dolia y, más adelante, al alto de las Cruces. Entonces sí, durante unos 3-4 kilómetros puedo recuperar energías. Pero llego a un cruce y empiezan las dudas, disipadas por un vecino de la zona, quien me señala que he de llegar a Santianes para conectar con la carretera del Maravio. No tenía referencias de lo que me iba a encontrar, aunque este vecino me decía que había 3 kilómetros de subida francamente duros…y tanto… Llego a otro cruce en donde está señalizada la localidad de Santianes a cinco kilómetros y ahí comienzo una ascensión que me rompe absolutamente. Y es que ya son las 3 de la tarde y no he parado a comer, y el desnivel ya está en los 3000 metros. Rampas, al principio, al 12 y al 13% y un tramo final, recto, que llega al 16% me sirve para acordarme de la madre y del padre de alguien… Pero superado esto llego a Santianes, en donde hay una zona de repechos hasta empezar a bajar hacia el Llanón. Y aquí, poco antes de llegar a este pueblo, tomo un cruce anterior por una dirección equivocada, lo que hace sumar otros 4 kilómetros. Como tenía planeado poco, pues un poco más…

Subsanado el error llego a El Llanón, en donde ya enlazo definitivamente con la carretera del Maravio, zona más conocida ya que hace poco que he pasado por aquí. Pero la subida, la quinta del día, se inicia en Vega Villaldín, con 2-3 kilómetros iniciales que oscilan entre el 7 y el 8%, antes de llegar al cruce hacia Yernes. Conocía esa parte final, aunque en bajada. Esta vez sería de otra manera, ya que la afontaría con más de 110 kilómetros.


Hacia la parte definitiva de Yernes

Esta rampa llega al 19%... 

Yernes, una de las "paredes" del día, afrontada con más de 110 kilómetros.

La carretera se va empinando más y más hasta que llego a una zona de curvas de herradura y una recta “bestial” al 19%. Es increíble lo que uno puedo llegar a hacer. En el pueblo de Santianes había tenido que preguntar a unos vecinos sobre qué carretera coger para llegar a Yernes. Me indicaron que esa parte final era durísima, extrema y que seguramente echaría pie a tierra, lo cual no iba conmigo. Tal vez un 30% me hubiera obligado a ello… o tal vez no. Mi ritmo no es demoledor, pero se crece kilómetro a kilómetro, rampa a rampa. Si no puedo con una pendiente yendo a 15 por hora, iré a 10 y, si no, a 5, pero voy derribar cada puerto “a martillazos”… Y así culmino ese “muro” de Yernes. El descenso, otra vez, no es al estilo “convencional”, sino que se suceden los falsos llanos. Me desvío hacia Murias y Coalla por una carretera de irregular asfalto, aunque a estas alturas ya me da igual.


¡¡¡Es increible!!!

 Estoy voraz, aunque casi sin gasolina, así que cuando pregunto a una vecina de Coalla si falta mucho para llegar a la carretera que va de Grado a Sama de Grado y me contesta que he de superar otro “muro”, casi se me cae el mundo encima. Otros dos kilómetros con rampas del 12 y el 14%. El desfallecimiento, la pájara, ya está aquí. Cumplo 7 horas de pedaleo y 135 kilómetros y aún no he comido. Las energías proporcionadas por las barritas ya se han acabado. Cubro el tramo hasta Sama de Grao casi a ciegas. Afortunadamente es prácticamente llano, pero da igual. Encuentro una fuente (tampoco llevaba agua) y poco después un bar en el que me paro a comer un bocadillo. Ya era hora, porque son más de las 5 de la tarde. El avituallamiento lo he ido retrasando hasta que no podía más. Un bocadillo de chorizo, una Coca-Cola y un café, y además el final de la etapa de la Vuelta. Un avituallamiento total que saboreo con gusto. Sé que ya llego a “terreno conocido y reconocido”. Desde Sama de Grao a Trubia hay 6 kilómetros de los cuales hay dos de ascenso hasta Perlavia. Puerto que “me como con patatas”.

El descenso de Perlavia hacia Trubia, con Oviedo y el Naranco más al fondo

La carretera de Trubia a Les Xanes, punto de inicio de la Campa Dosango (Tenebreo)

Ha vuelto ya la energía y me dirijo “con más hambre de puertos” hacia Campa Dosango, esa “pared” que lo rompió todo en la Vuelta a Asturias. Para quien no le suene he de recordar que la primera parte es el Tenebredo. El recibimiento es apoteósico, con una rampa del 16%, pero las piernas tienen energía y hace mucho que han dejado de sentir dolor, eso ya se quedó en el “muro” de Santianes. Cuando llego a la recta de Tenebreo, esa famosa que alcanza el 20% (según los carteles) la velocidad se reduce, sí, pero yo sigo pedaleando, retorciéndome sobre la bici. Da igual, ha sido así todo el día. La gente me ve en aquella rampa y pasa riéndose. Sí, voy a 6 km/h, es lo que tiene esforzarse al máximo, esforzarse durante horas y horas. A esas horas, a las 6 y media de la tarde, llevo 9 horas sobre la bicicleta, 8 de ellas dándole al pedal, más de 4000 metros de desnivel y es mi octava ascensión del día y la quinta o la sexta que obliga a superar rampas de más del 15%.

El pueblo de Tenebreo, en mitad de subida

La Campa Dosango es durísima. Abajo se ve la recta del Tenebreo y varias rampas de esta zona final del puerto

Casi en el alto del Tenebreo giro hacia Dosango y paso el momento más peligroso del día. Ya el día antes un compañero del foro APM me había avisado que en esa zona tuviera cuidado con los entrenamientos del Rally. La verdad es que las paso “canutas” porque algún “cenutrio” invade mi carril y viene a buena velocidad. Pregunto a unos “enlaces” que están situados en el pueblo de Dosango y me comentan que quienes vienen haciendo “tropelías” no son los participantes en el Rally, sino los “aficionadillos”. Triste, muy triste, que esta gentuza haga y deshaga libremente por las carreteras. Y ya, que los responsables hagan algo, porque los cicloturistas estamos hartos de cosas como ésta… Tras este lamentable paréntesis vuelvo a la ruta. El descenso hacia el Campo y Santa Eulalia de Morcín lo realizo con miedo, aunque saliendo ya de la zona del “rally”, vuelve la normalidad.

El descenso hacia Santa Eulalia de Morcín, con el Monsacro observando mi gran ruta 

Tomo la carretera N-630 (había decidido suprimir la Collada) y me dirijo hacia Riosa para afrontar la última ascensión del día: el Cordal. Subida relativamente cómoda, pero que se agrava por llevar 180 kilómetros en las piernas y un brutal desnivel. Asciendo como si nada hubiera pasado, a buen ritmo, aunque a mitad de puerto comienzo a tener leves pinchazos en las piernas, pero afortunadamente esto se va acabando.

Y ahora, a por el Cordal

Ya en la cima del Cordal, la novena ascensión del día

Cuando llego a Pola son más de las 8 y media de la tarde, casi oscurece ya, pero por el camino he dejado un reguero de puertos, de imágenes, de concejos, de kilómetros, de sudor,…

196 kilómetros, 5100 metros de desnivel, 9 puertos (Cobertoria, San Lorenzo, Corredoria, Santianes, Yernes, Reconcos, Perlavia, Campa Dosango y Cordal), más de 10 horas pedaleando, 11 horas y media de tiempo total, 19,3 km/h… La vuelta a Asturias realizada en una única jornada…